Jueves, 07 de octubre de 2010

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Juan Jos? Arreola: el gran conversador

Por Sigifredo L?pez Herrera

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El siguiente texto plantea dos cosas: recordar la obra del autor de El Guadagujas y conocer un poco de su evoluci?n como hombre, escritor autodidacta y creador de una excelsa literatura mexicana del siglo XX. Los pruntos de vista provienen de una selecci?n efectuada por Punto y Aparte de las mejores entrevistas hechas al oriundo de Zapotl?n el Grande, Jalisco, por autores como Gustavo Sainz, Federico Campbell, Germaine G?mez Haro, opiniones de Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, entre otros. La presente visi?n no es nuestra, ya pertenece a la historia de los hombres.

A principios de la semana que acaba de terminar dej? de respirar uno de los escritores m?s geniales de nuestro tiempo, Juan Jos? Arreola (Zapotl?n el Grande, Jalisco). Peronaje que alcanza el m?s alto nivel de intensidad para profundizar en la dial?ctica interior del alma y el conflicto de la condici?n humana a partir de bell?simos cuadros relatados con la precisi?n y claridad de una pluma como pocas hay en la historia de la literatura mexicana.

Juan Jos? Arreola fue un autodidacta que culmin? en maestro. De la personalidad de Arreola, dijo Jorge Luis Borges: "Libertad de una ilimitada imaginaci?n, regida por una l?cida inteligencia". Libertad implacable unida a la riqueza del lenguaje y el dominio absoluto de la expresi?n verbal que hicieron de Juan Jos? Arreola un genio de su tiempo. Hace diez a?os ?l mismo le expresar?a a Germaine G?mez Haro: "Lo ?nico que tolero de lo poco que he hecho es aquello que no acabo de entender, que no s? ni de donde vino". Lo extraordinario para los editores de Punto y Aparte es dar a conocer, en beneficio de nuestros lectores dominicales, algunos rasgos interesantes de la vida del maestro Arreola, que los lleven al deleite, al misterio, a la pasi?n escritural a semejanza de un?Marcel Proust, de alguien como ?l que posee... "la arquitectura sem?ntica de gran pureza?lineal cl?sica, las ondulaciones del barroco y alg?n cincelazo del rom?ntico", as? lo explicar?a el poeta Eduardo Lizalde.

Gustavo Saniz, autor de "Obsesivos d?as circulares" lo llam? "el genio alquimista", debido a que era dif?cil escapar de su atracci?n y magnetismo personal a su lado; a su lado --sentenci? Sainz-- se viv?a y se vive a?n la sensaci?n de compartir un poco?nuestro tiempo con el de un genio". En 1972, cuando rondaba los 53 a?os de edad, Juan Jos? Arreola continuaba escribiendo sus obras y aplicando su vocaci?n para la ense?anza en las clases que imparti? en la UNAM y en la Universidad de?California, donde fue profesor titular.

Confesaba el propio Arreola: "En 1929 fue un a?o crucial en mi vida. Con s?lo 11 a?os abandon? definitivamente la escuela primaria para iniciarme en el trabajo. Mis estudios hasta entonces hab?an sido muy irregulares, ya que, como consecuencia de los ?ltimos brotes revolucionarios en mi pueblo natal de Zapotl?n el Grande, las escuelas primarias eran clandestinas y al ser descubiertas las clausuraban. Para entonces?yo ya amaba los libros, de modo que entr? a trabajar al taller de encuadernaci?n de don Jos? Mar?a Silva".

En otra ocasi?n, tiempo atr?s, el maestro le confersar?a?a Federico Campbell: "Fui un conversador desde la infancia, mi aplicaci?n oral al lenguaje data desde cuando a los tres a?os o cuatro aprend? de memoria "El Cristo de Tamaca" de Alfredo R. Plasencia, y los refranes que ven?an en las loter?as. El refr?n fue el prepoema para m?, la frase r?tmica y sentenciosa. Me dio dos nociones: el ritmo y la categor?a herm?tica de la cl?usula verbal. Yo soy un fan?tico de la cl?usula. Ya he hablado?--contin?a diciendo-- de mi?origen artesanal. Mis juegos infantiles fueron las artesan?as. Siempre est?bamos armando y desarmando, construyendo y destruyendo cosas de carpinter?a y herrer?a. Respecto a uno de mis hermanos,?yo sent?a cierta rivalidad, o cierto sentimiento de inferioridad, porque ?l era y es ahora un artesano genial. As? que no pudiendo competir con ?l?como artesano del hierro y la madera, deriv? a la artesan?a del lenguaje. Mi primera aparici?n como tal aprendiz fue la literatura oral, la ajena y luego la m?a propia, el relato de mis sue?os, mis aventuras, mis cacer?as. Para m? en el lenguaje hab?a un misterio, las ordenaciones verbales, los movimientos sint?cticos. De ah? que yo sea un hombre sin gram?tica, un enemigo personal de la gram?tica. Mi adopci?n del lenguaje o la manifestaci?n de mi ser con el lenguaje, ha sido para m? la ?nica haza?a de mi vida.?

"Usted me conoce. No soy m?s que un medio de comunicaci?n, me catalogo a m? mismo como un meg?fono, un transmisor, un magnavoz, aunque no se de muchos watts. Antes que lectura hubo en m? una tradici?n oral; hab?a muchas canciones, corridos y dichos populares, pero despu?s de todo, lo primero en mi fue el ser actor. El pathos es materno. Mi madre parec?a una actriz tr?gica. Mi padre era un gran aficionado al teatro, a la ?pera y a los toros. Mis hermanos mayores actuaban en comedias. De modo que siempre me interes? la actuaci?n. En 1937 llegan a M?xico las primeras pel?culas donde descubro a Louis Jouvet. Conozco Jouvet y ?l me encuentra un parecido con el actor frranc?s Jean Louis Barrault. Jouvet me recomienda a la embajada de Francia y me torogan una beca de dos a?os para estudiar actuaci?n en Par?s. Entre los personajes que me apoyaron est?n Alfonso Reyes, Jaime Torres Bodet y Carlos Gonz?lez Pe?a".

"El lenguaje --le dice Federico Campbell-- aloja categor?as del esp?ritu que no son definibles ni explicables por medio de palabras, pero ?stas de alguna manera esclarecen las formas del misterio. ?Oh, poeta, t? nada explicas, pero gracias a ti las cosas se hacen explicables! Cuando yo encuentre la manifestaci?n de mi ser en un verdadero (todo gran poeta es dialectal): Shakespeare en el ingl?s, Hegel en la filosof?a alemana en un dialecto que casi llega a ser otro idioma; en el dialecto de Pellicer, podr? agregar entonces algo a la literatura universal".

"A mi regreso de Francia --le dice a Germaine G?mez Haro-- fui un hombre que de pronto renunci?, por eso siempre digo que Jouvet, maestro de teatro, parti? mi vida en dos mitades. El renacimiento fue mi entrada a la editorial Fondo de Cultura Econ?mica, en aquel enconces dirigido por Daniel Cos?o Villegas. All? ingres? como corrector de pruebas y traducciones gracias a la intervenci?n de Antonio Alatorre que era la estrella juvenil del FCE. Esa fue mi universidad. All? trat? a una pl?yade de personalidades como Joaqu?n D?ez Canedo, Eugenio Imaz, Jos? Gaos, Eduardo Nicol, Jos? Moreno Villa, Le?n Felipe, entre otros. En ese entonces yo ya hab?a publicado algunos poemas y cuentos sueltos en revistas y peri?dicos. Mi primer libro fue "Varia invenci?n" que re?ne los textos escritos entre 1946 y 1948, apareciendo en la colecci?n "Tezontle" del FCE por iniciativa de D?ez Canedo. En ese libro publico un poema, un soneto gongorino del cual me dijo Carlos Pellicer: "Se trag? usted a G?ngora con todo y plumas".

Y contin?a platicando el maestro Juan Jos? Arreola: "Ese mismo a?o volv?a a caer enfermo y Cos?o Villegas me mand? a Zapotl?n tres meses en restablecimiento con el cargo de corregir la traducci?n de la obra de Ralph W. Turner titulada "Las grandes tradiciones culturale de la humanidad", libro notable que seguir? recomendando toda mi vida, junto con "Historia Universal del Hombre" de Erich Kahler. Estos dos libros pudieron en orden mis pensamientos. El segundo libro de Kahler es un prodigioso resumen de lo que ha sido el hombre sobre la tierra. Lo mismo est? ah? Alejandro el Grande que Dostoievski. Trata desde al animismo prehist?rico hasta los grandes escritores modenos como Kafka, Proust, Joyce, que son los tres m?os.

"En cuanto a mi libro "La feria" est? hecho de impresiones que de ni?o se me grabaron, material popular de origen. Es un mundo que se origin?de mis primeros recuerdos infantiles, cosas que me contaron o que o? de los protagonistas, por ejemplo, "El callej?n del diablo", "La gallina sin pico". Me preguntan c?mo defino al poeta, y? yo les contesto: el poeta es un hombre de gran caudal interior que no se puede quedar con lo que tiene adentro. La inspiraci?n es como una manera interna que va subiendo desde la planta de los pies hasta el colmo de las nubes. El poeta es un acaudalado interior que no se puede guardar, necesita distribuir toda su riqueza. De pronto se me ocurre que a la hora de mi vejez, como no tengo dinero, no haza?as que tenga que heredar a mis hijos, quiero devolver todo el caudal adquirido, porque yo he hecho solo un gran negocio de mi vida, una gran fortuna acumulada por diversi?n, por esp?ritu l?dico: ponerme a leer desde ni?o.

"Cyril Connolly ha dicho: "Todo hombre que se pone a escribir, en el fondo quiere y debe hacer una obra maestra". Tal vez valga la pena hacer el intento y obrar de buena fe y con toda la ingenuidad. O como dir?a San Agust?n: "V?monos haciendo buenos porque a lo mejor llegamos a santos". Me siento muy a gusto, s? que el balance de mi obra me favorecer? porque apliqu? mi esp?ritu a los quehaceres arduos, porque me met? con los mejores. Y es que sucede algo m?s: el rencor y el resentimiento me han estimulado para escribir. Pero no soy ni resentido porque finalmente todo lo liquido, lo elaboro y la felicidad predomina.

"Me duele decirlo pero soy un hombre muy feliz. No amargo a la gente, al contrario, las alegro. Yo he divertido contando mis dramas, mis tragedias, mis bancarrotas ?nfimas de pecados vulgares. En cuando a las mujeres, le dir? (a Federico Campbell): lo que m?s nos da idea del amor en toda la historia universal son las mujeres abandonadas. Cuando nos enamoramos, muchos somos grandes realmente, porque nos parecemos a las mujeres. Llegamos a sufrir como las mujeres abandonadas. Y as? como no hay amor feliz, no hay una obra de arte feliz. Es m?s f?cil trabajar con el dolor, conla miseria, con el vicio y con el crimen que con las virtudes teologales. Es imposible. Digan lo que digan es f?cil escribir el Infierno, lo que ya es m?s dif?cil es escribir el Purgatorio, imposible escribir el Para?so. Aunque Dante lo intent?, creo que su Para?so vale. Lo mismo da ir hacia la muerte que devolvernos al nacimiento.

"Ojal? y la muerte sea una reintegraci?n y que al estar dentro de la tierra y ser abono o semilla sea una met?fora". Termina su charla el maestro Juan Jos? Arreola que siempre ser? recordado.

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Saltillo, Coah., domingo 9 de diciembre de 2001.


Publicado por siglophe @ 18:32
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