Lunes, 11 de octubre de 2010

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Ana Frank: En alabanza de la infancia

Por Sigifredo L?pez Herrera

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Si me dieran a escoger un libro sobre el valor, la astucia y el coraje de los ni?os, sin pensarlo dos veces tomar?a El Diario de Ana Frank. De todas las lecturas que son muchas, escritas por adolescentes, en momentos muy dif?ciles de su vida, Ana Frank alcanza el climax dram?tico que no hay en otros: en medio del infierno, una serenidad e inteligencia inigualables como insuperables.

La escritora Markah Rabell explica que?ninguna?hecatombe universal?ha dejado tantos testimonios como la Segunda Guerra Mundial. De la voz de los muertos,?torturados e incinerados parece alzarse de las tumbas y de los basureros donde arrojaron sus osamentas y de aquellos lugares de horror cuadernillos y libretos con relatos espeluznantes. La peque?a Ana Frank, de escasos 13 a?os de edad, concluye su diario un 4 de agosto de 1944 en el preciso momento en que la polic?a alemana de seguridad, mejor conocida como la Gestapo, irrumpe en aquel escondite o anexo donde se ocultaban amigos y familiares de Ana.

Se sabe perfectamente que la polic?a arras? con todo y que dos d?as despu?s, entre un mont?n de peri?dicos y revistas viejas, uno de los mozos del edificio encontr? dos cuadernillos que conten?an sus escritos. Ana, antes de morir, supo de los infiernos de Auschwitz y Belsen pero poco se conoce sobre su destino desde el instante en que fue apresada y llevada a los campos de concentraci?n donde junto con su hermana Margot Frank, muriera a causa del tifo, enfermedad surgida en aquellos espacios reducidos, atiborrados de enfermos leprosos y ven?reos terminales, donde la promiscuidad era m?s lacerante que permanecer vivo mientras llegaba el?turno para ser trasladados a los famosos crematorios.

A diferencia de otros textos?encontrados como los de Mary Berg, Davidek Rubinowicks, los de Ana tienen ese refinamiento est?tico y una carga psicol?gica que carecen los dem?s. "Hija de padres pudientes --dice la se?ora Rabell-- Ana proviene de un ambiente asimilado, educada en la cultura occidental, colegiala aventajada de estudios humanistas, que hasta el ?ltimo d?a de su encierro no dej? de tomar clases con su padre Otto Frank.

Muchos de los pasajes de su libro aplican a su propia psicolog?a:?como hija?de un profesor universitario se ve en la necesidad de ser la gu?a, la columna, la fortaleza y la entereza al llevar esa carga de sufrimientos y penalidades, mientras en su entorno la guerra sigue con sus zarpazos matando decenas de miles de jud?os.?Una ex prisionera y sobreviviente que conoci? a Ana Frank ha dicho que en aquellos momentos duros y dif?ciles la peque?a Ana no cambi? su semblante. Ni siquiera bajo la cruel cruz del reflector cuando el 30 de octubre de 1944, la Gestapo, despu?s de llevar a cabo una selecci?n de j?venes prisioneras, opt? por trasladarla al infame campo de Belsen.

"Quiz?s entre aquellas concentraciones de seres humanos se aceptaba la pavorosa realidad --dice Malkah Rabell--. En aquella violencia donde todo dejaba de ser misterio conforme se les acercaba por el otro extremo a la muerte. La madre de Ana Frank muri? el 9 de enero de 1945 en Auschwitz, en la c?mara de gases, junto con su amiga, la se?ora Van Daan. Su padre, Otto Frank, sobrevivi? al holocausto pero le toc? dar fe de la muerte de toda su familia. La peque?a Ana muri? en el mes de febrero del 45 en un camastro despu?s que su hermana Margot. Y como bien dijo la ex prisionera que la conoci? a manera de epitafio: ?Varios d?as m?s tarde, luego de la muerte de Margot, Ana expir? tranquilamente, segura de que en su caso la muerte no era ya una calamidad?".

La peque?a Ana escribi? en su cuadernillo muchos pasajes como los que expongo a continuaci?n:

"Aqu? yo soy mi solo cr?tico y el m?s severo. Me apercibo de lo que est? bien o mal escrito. Quienes no escriben desconocen lo que es maravilla".

"Quiero seguir viviendo, aun despu?s de muerta. Por eso le estoy agradecida a Dios que desde mi nacimiento me dio una posibilidad, la de desarrollarme y escribir, la de expresar todo cuanto acontece en m?".

"Yo quisiera adelantar algo. No puedo imaginarme viendo como mam?, la se?ora Van Daan y todas esas mujeres que cumplen con su deber, son olvidadas m?s tarde. Adem?s de un marido y varios hijos, necesitan tener otra cosa".

"A despecho de mis catorce a?os, s? exactamente lo que quiero, puedo decir qui?n tiene la raz?n y qui?n no la tiene, formarme una opini?n, me siento m?s cerca de los adultos que de los ni?os. Tengo la impresi?n de ser totalmente independiente de cuanto conozco".

La tragedia de Ana Frank vuelve a ser noticia con los acontecimientos b?licos que suceden en la Europa central. La OTAN, E.U. y los pa?ses aliados, favorecedores del exterminio y de la negativa a la autonom?a de aquellos pa?ses, han encendido la mecha una vez m?s por tercera ocasi?n con el fin terrible de que la guerra se extienda y se transforme en una Tercera Guerra Mundial. Quienes vivimos del otro lado del hemisferio, sabemos por la experiencia cultural que ya, desde este momento,? en alguna buhardilla al este de Yugoslavia est? escribiendo la nueva Ana Frank. ?Vivan los ni?os! ?Vivan las ni?as!

Saltillo, Coah., domingo 25 de abril de 1999.


Publicado por siglophe @ 20:39
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