Mi?rcoles, 15 de diciembre de 2010

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Canci?n de Navidad: Scrooge & Marley

Por Sigifredo L?pez Herrera

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A aquellos d?as...

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Contrario a lo que nos cuenta el escritor ingl?s Charles Dickens en su celeb?rrimo cuento A Christmas Carol (Canci?n de Navidad), comenzar? diciendo en las siguientes l?neas que no hay muerto para comenzar, sino el vivo deseo de que antes de que se nos escape de las manos el a?o en curso y en recuerdo de aquellos d?as de la infancia, resulta vital, a manera de di?logo t?cito, hablar sobre el significado cada vez m?s evidente y dram?tico del desarrollo de las transfiguraciones que generan los ?ltimos d?as del a?o en cada uno de nosotros.

Seguramente venga a nuestra memoria la bella historia dickensiana de los socios Scrooge y Marley quienes, por azares del destino,se convierten en s?mbolos espirituales tras redimir lo que hoy por hoy se ha perdido en las nuevas generaciones: la bondad y la caridad. Si de momento pensamos que vivimos tiempos dif?ciles no estamos tan lejos de calificarlos como espectaculares y fant?sticos. O por qu? no calificarlos de apocal?pticos. Quiz?s el autor de David Copperfield nos conminar?a a escribir una segunda parte tras invertir los papeles dados a sus personajes de A Christmas Carol, en donde se al viejo y rencoroso Ebenezer Scrooge el medium que convoque a los tres esp?ritus de las navidades para ver la contra parte de su socio Marley, quien arrastrando una cadena de pecados le anuncia a su amigo lo que le espera en el futuro. Dos almas que pueden ser como las nuestras y que por ser materialistas, amantes del dinero, avaros y ego?stas, tuvieron que v?rselas con su pasado, presente y futuro en medio de un sufrimiento que s?lo conocen quienes ya no se encuentran entre los vivos.

He querido traer a la memoria del lector esta historia que el propio autor de Oliver Twist se propuso facultar a quien la leyera para que le fuera ?til y como ejemplo le sirviera para contrarrestar la ominosa rebeld?a del hombre de todos los siglos, el cual en su af?n de progreso y cambio, se destruye paulatinamente. No hay duda que el apellido Scrooge deambula por las ciudades y las calles de las grandes urbes. Los Ebenezer dificultan cada d?a la tarea de superar los vicios y la pobreza y la soledad del hombre com?n y corriente. Cu?ntos de nosotros estamos en esta mira mientras ejercemos nuestro trabajo y vivimos conforme a una relaci?n directa con nuestros semejantes.

A escasos ocho a?os de que finalice una centuria (1992)


Publicado por siglophe @ 22:58
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